domingo, abril 10, 2005

El sonído en el cine (artículo de opinión).

En un principio el cine era diferente. Pese a la creencia popular, el cine jamás fue completamente mudo. Si bien es cierto que las películas no podían reproducir el entorno audible de sus postagoniítas, la música siempre se consideró como un elemento primordial en el espectáculo. Originalmente la acción era acompañada por música en vivo, generalmente de una pianola, pero en ocasiones por una orquesta a gran escala. De hecho, las películas talkies de los años veintes fueron, para la critica, solo un truco más de los estudios para atraer gente al cine, y para la industria, un retroceso. El lenguaje cinematográfico, que ya tenia la capacidad de transmitir planteamientos muy complejos, comenzó a depender demasiado del audio, a un punto en que la calidad alcanzada por el cine mudo tardó años en recuperarse. La tecnología de la época no ayudaba en nada; los micrófonos de gran tamaño y bajo rendimiento tenían que ser escondidos en la escena, y los actores llevar a cabo sus papeles muy cerca de ellos, de ahí las escenas apenas audibles girando alrededor de un horrible centro de mesa.

Hoy es diferente. En la mayoría de las grandes producciones hollywoodenses la totalidad del sonido es doblado, pero en el quehacer cinematográfico diario las cosas son muy diferentes. Generalmente no se tiene los recursos para largas horas de doblaje. Cuando menos el diálogo debe ser grabado durante el rodaje, y con la mayor calidad posible. Durante la postproducción se agregan cosas a este dialogo original: sonido ambiental, efectos de sonido como golpes o pasos, y en ultima instancia, la música.

La cámara de cine es una maquina maravillosa. Tiene una definición magnifica, todo tipo de opciones de fotografía y una calidad especial, pero no graba audio. Los sonidos deben ser grabados con otro dispositivo, tradicionalmente uno llamado Nagra, nombre de la marca con el que ahora se conoce a estas grabadoras análogas, delicadas y difíciles de usar. Afortunadamente ahora hay medios digitales para esta tarea, en lo particular, la tecnología DAT, la cual nos brinda la calidad en un dispositivo menos delicado, pero no menos difícil de usar. Los micrófonos han evolucionado enormemente también, de estorbosos y poco sensibles a funcionales y livianos, que se pueden mantener apenas fuera de la vista de la cámara y captan incluso la respiración de los actores, o que de esconden entre la ropa y no requieren cables que los conecten a los dispositivos de grabación.

La cámara filma a los actores hablando, y el DAT sus voces. Para poder sincronizar con exactitud estas dos partes del filme se cuenta con uno de los aparatos más simples y fundamentales de todo rodaje, que permite identificar cada una de las tomas de forma visual y sonora, y que da una marca que se percibe en cámara y en audio al mismo tiempo. Estoy hablando de la claqueta, ese pequeño pizarón que se pone ante la cámara antes de que comience la acción y que hace un sonoro “clac” después de que la claquetista “cante” que escena se esta filmando. Así, a la hora de la edición, si se va a usar la escena cuatro, secuencia doce, toma cinco, el editor localiza la que tenga esa información escrita en la claqueta, y el ingeniero de audio hace lo propio en la grabación, después se acomoda el momento en que se ve golpear la claqueta con el momento en que se escucha lo mismo y ¡voila! Tiene su fragmento de película con audio sincronizado. Pero nunca es tan fácil; En ocasiones la cámara, un aparato mecánico al fin, baja el ritmo en que usa la cinta de una manera imperceptible para el ojo humano, pero que en unos minutos hace que el audio, grabado con el ritmo perfecto de la calidad digital, se salga de sincronía. O pude ocurrir que en esa toma a alguien se le caiga un plato justo al terminar la escena, pero por que el rodaje ya estaba retrasado simplemente no se filmó una toma más. O puede ocurrir que otro ruido extraño y desconocido se meta en la grabación, ruido de calidad digital. En estos casos solo queda la manipulación por computadora del audio; una tarea muy difícil, pero que puede resolver problemas imposibles de otra forma.

La industria cinematográfica es una que trabaja alimentada de estrés, de desvelos y regaños, pero también emocionante y divertida. Las herramientas han cambiado, pero las mariposas en el estomago cuando la claqueta suena y el director dice “acción” son una sensación tal que ha llevado a personas, por todo lo demás cuerdas, y por más de cien años, a hacer cine.