Un hombre, a punto de morir de cáncer en los pulmones, llama a sus hijos a no fumar.
Un criminal, en prisión, trata de convencer a quienes lo escuchan de no delinquir.
La sabiduría popular (¿sic?), nos dice hay temas que no se pueden abordar, argumentos que no se pueden blandir. Basta con señalar los males ocasionados por el uso de la tecnología, para que alguien observe que uno es usuario de esos mismos avances, y que por lo tanto no puede hablar.
Esto, es llamado un argumento ad hominem, y es formulado en contra de quien profiere estas críticas, no de las críticas en si.
Yo digo: si.
Si, mis amigos, todos podemos hablar de cualquier tema, plantar cualquier crítica, en cualquier momento. Podemos llamar a la castidad durante nuestra participación en una orgía, exaltar las virtudes de las dietas mientras comemos una barra de mantequilla con azúcar, o quejarnos de lo mentirosos que son los atenienses, sin que esto socave, en lo más mínimo, la validez de nuestra observación. Es más (para usar un formulismo delicioso) yo los exhorto no solo a no detenerse en sus criticas, sino hacerlas sin tener que proponer soluciones.
Una vez más, la sabiduría popular (¿super sic?) nos dice que criticar es muy fácil, y que se deben proponer soluciones al señalar un problema.
Yo digo: no.
Señalen, observen, compartan sus observaciones, niéguense a dar opciones, o salidas a quien es señalado. No es obligación de quien da su opinión, el proponer una manera correcta de hacer las cosas.
La democracia esta mal.
El sistema de gobierno es pésimo en todo el mundo.
El nivel intelectual de la mayor parte de la especie humana es paupérrimo.
Hugo Sánchez en un pendejo.
Estas, y otras observaciones, no tienen que estar cargadas de ningún tipo de amargura, o infelicidad, pues, citando a Jacobson, su naturaleza es meramente referencial.
Sirva este post, para continuar en ese marco, como un ejercicio fatico.
¿Siguen ahí?
1 comentarios:
tienes razón. hugo sánchez es un pendejo...
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