martes, junio 19, 2007

El fracaso de la investigación.

Hace ya 16 años que se estrenó The Naked Gun 2½: The Smell of Fear, que en nuestro país titularon “¿Dónde esta el policía? 2½”. Una parodia de las películas de acción, de intrigas policíacas y romance, que alcanzaron su cúspide en los años 80´s. Este filme en particular comienza con la condecoración del protagonista, el hilarantemente torpe Teniente Frank Drebin, en la Casablanca. Cuando el Teniente pasa a recibir su premio por haber matado a su traficante de drogas número 100, agradece diciendo que para ser sinceros, a los últimos dos los había atropellado, pero que, afortunadamente, resultaron ser traficantes.

En nuestro país, desde que tengo memoria, existen retenes de revisión militar en algunas carreteras. En estos retenes me han preguntado si llevo drogas, me han pedido que cante el himno nacional, han revisado mis maletas, a veces exhaustivamente, pero, casi siempre, con una mirada rápida. Pero sobre todo, me han descartado de estas pesquisas tras preguntarme de donde vengo y a donde voy, o incluso, solamente al verme.

En estos retenes, en ocasiones, hay letreros en que el ejército se disculpa por adelantado por las molestias que ocasionan estas revisiones, y se ampara diciendo que están aplicando la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. En esta ley se detalla quienes, y bajo que condiciones, se puede tener un arma de fuego o explosivos, pero no dice nada de retenes, y de vulnerar el derecho de los individuos sin una orden de cateo.

Creo entender que estas medidas son necesarias en un país en que la criminalidad existe, en que hay ejecuciones todos los días, y que millones de toneladas de drogas se han trasportado a su destino final. Creo que no solo buscan armas, sino además, drogas o inmigrantes ilegales. Pero creo que si esos son los objetivos que persiguen, no lo podrían hacer de una manera más cercana a la del Teniente Frank Drebin.

Los cateos se hacen, hasta donde puedo observar, a personas que cumplen con un perfil en la mente del soldado que decide quien es cateado y quien no. Se ha dicho que es solo a personas sospechosas, o nerviosas. ¿Es una característica racial?. ¿Social? Si viajo en una camioneta negra, blindada, con lentes obscuros y cara de malo, y me pongo nervioso al ver militares armados preguntándome de donde vengo, ¿soy sospechoso? ¿Los narcotraficantes se ven como narcotraficantes?

La respuesta es no. Los narcotraficantes casi nunca se ven como narcotraficantes, de eso depende todo su negocio. La posibilidad de que encuentren armas, explosivos o inmigrantes ilegales con este método, seria la misma que con un método aleatorio, pero en vista de que quien comete un crimen trata de verse como quien es inocente, los resultados de estos métodos deben de ser inferiores al hacerlo por azar. Revisar a la población con estos métodos es, un poco, confiar en la buena suerte, en la chriripa, en el mal karma de quien comete un crimen, que lo llevará al castigo merecido, después de todo, Dios esta del lado de los buenos.

Ideario del soldado de reten:

Los narcotraficantes se ven como narcotraficantes.

Los narcotraficantes no trabajan en las madrugadas o los días festivos.

Los narcotraficantes tienen mala suerte.

Los inmigrantes ilegales no pueden aprenderse el himno nacional.

¿Cómo evitar la revisión de un vehículo en un reten?. Pues basta con que una escolta viaje 10 minutos adelante del auto que se desee proteger. Cuando el primero encuentre una instalación militar, el segundo buscará una ruta por caminos vecinales, o esperará a la madrugada, en que por lo general, estos retenes dejan de funcionar.

No hay nada que hacer, de todas maneras. Si se llega a un reten, y uno se niega a ser revisado, pide hablar con el militar superior de la instalación, solicita que se le muestre en que parte de la Constitución dice que sus derechos pueden ser pisoteados así, lo más probable es que se terminará golpeado, encarcelado y acusado no solo de narcotráfico, sino hasta de traición a la patria. Es malo ponerse exigente cuando se está de este lado de un rifle de asalto FX-05 "Xiuhcoatl".

Tal vez las autoridades gubernamentales piensan que estas medidas funcionan para detener criminales, lo que habla muy mal de su criterio. Tal vez algunos saben que estos métodos no funcionan y los usan como una amenaza, como un alarde para disuadir a criminales potenciales. Tal vez los militares hacen estos retenes para demostrar que existen, y que hacen algo, que nuestros impuestos no solo se van en galletas para los diputados.

Me pregunto si debo de publicar estas líneas. Después de todo, criticar al ejercito en un país en que la libertad de expresión solo esta en los discursos de los políticos y en los comerciales del gobierno, puede no ser una buena idea. Temo a las represalias que puedan tomar si los militares ven esta pagina……¡UN MOMENTO!... ¡Los militares no saben investigar!

viernes, junio 15, 2007

Blog fatico

Un hombre, a punto de morir de cáncer en los pulmones, llama a sus hijos a no fumar.

Un criminal, en prisión, trata de convencer a quienes lo escuchan de no delinquir.

La sabiduría popular (¿sic?), nos dice hay temas que no se pueden abordar, argumentos que no se pueden blandir. Basta con señalar los males ocasionados por el uso de la tecnología, para que alguien observe que uno es usuario de esos mismos avances, y que por lo tanto no puede hablar.

Esto, es llamado un argumento ad hominem, y es formulado en contra de quien profiere estas críticas, no de las críticas en si.

Yo digo: si.

Si, mis amigos, todos podemos hablar de cualquier tema, plantar cualquier crítica, en cualquier momento. Podemos llamar a la castidad durante nuestra participación en una orgía, exaltar las virtudes de las dietas mientras comemos una barra de mantequilla con azúcar, o quejarnos de lo mentirosos que son los atenienses, sin que esto socave, en lo más mínimo, la validez de nuestra observación. Es más (para usar un formulismo delicioso) yo los exhorto no solo a no detenerse en sus criticas, sino hacerlas sin tener que proponer soluciones.

Una vez más, la sabiduría popular (¿super sic?) nos dice que criticar es muy fácil, y que se deben proponer soluciones al señalar un problema.

Yo digo: no.

Señalen, observen, compartan sus observaciones, niéguense a dar opciones, o salidas a quien es señalado. No es obligación de quien da su opinión, el proponer una manera correcta de hacer las cosas.

La democracia esta mal.

El sistema de gobierno es pésimo en todo el mundo.

El nivel intelectual de la mayor parte de la especie humana es paupérrimo.

Hugo Sánchez en un pendejo.

Estas, y otras observaciones, no tienen que estar cargadas de ningún tipo de amargura, o infelicidad, pues, citando a Jacobson, su naturaleza es meramente referencial.

Sirva este post, para continuar en ese marco, como un ejercicio fatico.

¿Siguen ahí?